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Marcela Pino Urra ganó el concurso para ser la “jurado del pueblo” del Festival de Viña. Fue sometida a un sofisticado “enchulamiento”, según contó. En el Día del Amor también reveló la horrible traición de la que fue víctima.

Jesús Farías Silva

La cartagenina Marcela Pino Urra está viviendo un sueño. Luego de ver por años el Festival de Viña del Mar por la televisión, este 2017 será protagonista del certamen. Esta mañana se hará un desayuno en su honor y el viernes será una de las tantas figuras que desfilarán por la alfombra roja de la gala del evento.

La vecina del Litoral se convirtió en diciembre pasado en la última “jurado del pueblo” luego de una reñida votación en la página web de Chilevisión, canal que introdujo esta innovación al concurso.

Su misión será “representar a todos los chilenos que no saben de música, pero que les gusta escucharla”, según contó a Diario El Líder.

Nunca había podido ir. Era demasiado caro y siempre estuve centrada en mis hijos. Ahora que el menor tiene 21 años me toca a mí pasarlo bien”,

Marcela Pino Urra, jurado del Festival.

Cambio físico

Conversamos con ella vía telefónica cuando hizo un alto en sus labores. Por estos días su agenda está más que copada. Divide sus jornadas entre la televisora y una clínica privada donde fue sometida a una espectacular transformación física.

“Me enchularon completa”, cuenta entre risas. “Me cambiaron el look y también me ayudaron con un problema dental. Ahora tengo una sonrisa totalmente nueva. Estoy más linda que nunca”, dice la carismática madre de tres hijos.

“Me siento mucho mejor, porque así a uno le sube el ánimo y se siente feliz pues. Estoy feliz”, agrega.

-¿Cuáles son sus expectativas para este festival?

-Pienso que lo más importante es representar bien al pueblo chileno y a la mujer de Cartagena y de la zona. Me he estado preparando para eso. Escuché las canciones que están en competencia y, aunque no puedo decir cuáles, ya hay tres que me encantaron. Tengo mala voz, pero buen oído.

-¿Había ido antes a Viña?

-Nunca había podido ir. Era demasiado caro y siempre estuve centrada en mis hijos. Ahora que el menor tiene 21 años me toca a mí pasarlo bien. Lo veía entero desde que era niña, incluidas las competencias folclórica e internacional.

-¿En serio?

-Sí, yo soy amante de la música.

Cambio “de adentro”

El evento aún no parte, pero promete convertir este verano en algo inolvidable para Marcela. Tal vez es la recompensa que merecía luego de tener un complicado 2016.

En junio pasado su marido de 34 años la dejó de la noche a la mañana. “Se fue con puras mentiras”, confidencia.

“Tenía una amante y la hizo cortita. Se fue con lo que tenía y no dio ni una explicación. Se burló de mí, fue algo bien feo”, agrega sin lamentaciones.

El desconcierto no le alcanzó a durar ni un mes. A fines de ese mismo mes fue a visitarlo y le puso los puntos sobre las íes. Exigió una explicación y -asegura- no volvió a llorar por él.

“Fue sorpresivo, porque según yo la relación estaba bien, pero no voy a estar llorando por un estúpido, porque es bien estúpido. Cuando se enteró que iba al Festival quería que lo llevara. Ni me digné a responderle”, relata.

El drama no es para Marcela. Lo suyo es la alegría. Cuenta los días para escuchar a Américo, Maluma y los clásicos de Isabel Pantoja sobre la Quinta Vergara.

Ayuda

¿Qué pasará después de Viña? Eso no lo sabemos, pero si el carisma de Marcela traspasa la pantalla y se queda en un programa no sería raro.

Aunque no está acostumbrada a las cámaras, si está habituada a consumir muchos de los contenidos de los matinales. “Quedaría súper bien ahí”, comenta entre risas. Pero es solo una broma.

A su regreso a Cartagena espera seguir siendo la misma dueña de casa de siempre. “Trabajadora y buena para ayudar a los demás”, como se define.

“Hasta hace no muchos días estaba afuera de la municipalidad recolectando ayuda para la gente que quedó sin casa con los incendios forestales del sur”, reveló en su primera entrevista a un medio distinto al organizador.

“Ahora, a gozar nomás, porque me lo voy a bailar y cantar todo. No importa lo que digan, el festival va a estar bueno y no solo por mí”, terminó entre otra alegre carcajada.

Fuente:Líder San Antonio